The whispers turn to shouting The shouting turns to tears Your tears turn into laughter And it takes away our fears
Gifts .3.

#1 - Arinosa cheta.doc

¿Qué te puedo regalar? Un sueño, tal vez. Sí… Justo cuando me despertaba lo vi flotando sobre mi. Lo atrapé entre mis manos y lo apreté mucho. Se quería escurrir entre mis dedos pero no lo dejé. Corrí de inmediato a la PC y la prendí como pude (intenta prender la PC con los dedos entrelazados entre si, no es tan difícil). Abrí Word y estampé mis manos al monitor para después frotarlas, obligando al sueño a irse dentro. Y velo aquí:

Es de tarde y estamos tú y yo en un parque. Es un parque común… de esos que tienen juegos, bancas, pista para trotar y mucha gente alrededor. Tú y yo estamos en una de las bancas y estamos sentados espalda con espalda, tú con los pies sobre el metal y yo mis pies colgando. Quisiera tener una rosa para levantarla sobre mi cabeza, acariciarte con ella y que la agarres. Pero no tengo tanta suerte… No ha pasado ni un vendedor. Y nadie de toda la gente parece tener cara de Te vendo una rosa.

Espalda con espalda y oído con oído gracias a los audífonos. Yo tengo el del lado derecho y lo tengo del lado equivocado. Tú tienes el del lado izquierdo y lo tienes del lado equivocado. También a la vez estamos conectados al reproductor de música. Parecemos uno mismo sin necesidad de abrazarnos o andar conejeando, hecho que me parece muy gracioso y bonito a la vez. Es algo que nadie más va a tener. Claro, habrá gente que escuche música del mismo reproductor pero no es ni I walk beside you ni es Falling down. Aparte, no son tan awesome como lo somos nosotros. Y tampoco son unos amantes tontos. Pero bueno, así es la vida, ¿no?

El punto es que estamos los dos ahí sentados, rodeados de gente y de cosas. Todo un universo a nuestro alrededor y nosotros dos escuchando música con la tranquilidad más envidiable del mundo. Tenemos el mismo compás en la respiración… Increíblemente lo tenemos. A pesar de que yo soy más alto y pesado, tú haz caminado más que yo y por eso tenemos casi los mismos pulmones. Como dije antes, el destino nos condenó a estar uno a lado del otro. ¿Por qué condena? Porque nos amamos y somos el peor de los demonios. Sí, los dos somos, a la vez, dos y uno.

Y hay una curiosa… nuestras sonrisas no se desvanecen. Sin necesidad de mirarnos a los ojos tenemos los labios anchos y bailando. ¿Imagina si nos viéramos? ¡Se nos rompe la boca!

Después, poco a poco comenzamos a cabecear al ritmo de la música. Ya pasaron docenas de rolas distintas y ahora mismo está una de heavy. Hasta me quito la liga del cabello y la dejo en mi muñeca (la de mi cuerpo, no en ti, nena). Y sacudo más fuerte la cabeza… También lo gracioso es que cuando yo me voy hacia adelante, tú te vas hacia atrás, coordinados perfectamente. Y al revés. Sincronía sin pensar. Como si fuéramos cyborgs programados para funcionar en un asqueroso futuro post-apocalíptico, lleno de violencia y sensualidad; lleno de gente y de metales donde sólo tú y yo podemos liberar a todos. Que cosas, ¿no?

Sonrío. Sonríes. Estamos vivos. Respiramos el mismo aire y disfrutamos el mismo tiempo. Vivimos sin lógica y somos así. Tan cerca estamos, alma con alma, piel con piel y audífono con audífono. Sé que un día te irás y te voy a echar mucho de menos. ¿Cómo sería la vida sin ti? ¿Cómo sería? Te respondo: fea. En una sola palabra, fea.

De ti no puedo escapar: tu mirada me tiene encantado. Ahora sí nos vemos cara a cara y nuestras narices se rozan. De repente en mi vida hay algo que me tiene confundido. ¿Qué hice para merecerte? No me cuadra. Siendo un cabrón, egoísta y desgraciado. ¿Y me premian con un ángel? Te juro que no me cuadra. ¿O acaso por dentro eres un infierno? Nel, no creo. Y aunque lo fueses, lo disfrutaría mucho. Aunque tus llamas me llevaran a los huesos, lo disfrutaría… creo.

Te tengo entre mis brazos ahora y no me quejo. Los ojos cerrados y los afortunados audífonos siguen con nosotros. Yo de lado en la banca y tú entre mis piernas. Te abrazo fuerte y tú te aferras a mí. Y una coqueta lagrimita se escapa de mis ojos, debajo de mis lentes. Gracias a Dios, tú no la notas. ¡Que bueno! Imagínate la vergüenza de eso… No, no. No podría escapar de ello.

Como sea, eso fue lo que soñé. Sí, acabó en una lágrima. Es un juego que llamamos amor y amistad, atracción y respeto mutuo. Batallé porque el sueño se quería escapar de la pantalla pero lo presioné tanto que perdió el conocimiento, como llave de esos peleadores de la tele.

Te amo, Arinosa cheta. Felicidades.


#2 - Mail




Entre otros u_ú sms's y felicitaciones. Seguiremos reportando para uds(?)